
Conservación de un Equipo de Radio Control
En estas líneas intentamos detallar algunos de los tantos puntos indispensables para mantener el equipo de radio, que si bien es un elemento más entre las piezas que comprende el hobby, a nuestro entender es el más importante, al tratarse de la "caja negra" que en estos casos guía al modelo. Si esta no se encuentra en óptimas condiciones, transformará nuestros elementos de esparcimiento en situaciones complicadas o peligrosas.
1.- Tratándose de un equipo nuevo, al sacarlo de la caja no se debe instalar directamente en un modelo. Es recomendable cargar el pack de transmisor y receptor, la cantidad de horas que indique el fabricante como carga inicial. Luego debe hacerse funcionar el equipo moviendo los servos para generar consumo, así estaremos gastando algo de la carga. Esta operación hay que repetirla 4 o 5 veces: de esta manera reactivaremos las celdas internas del pack en función. Si poseemos un ciclador, será más fácil, ya que él se encargará de subir y bajar la carga de las pilas (si no respetamos este punto, los pack tomarán carga completa, pero a los pocos minutos se descargan). Si esto nos ocurre en vuelo, podemos imaginarnos las consecuencias.
2.- Continuando con el tema de cargas y descargas, en el transmisor el fabricante suele incluir un instrumento de medición (ya sea de aguja o con leds) y en los sistemas más sofisticados cristal liso o pantalla de datos. El mismo tiene la función de mantenernos informados de lo que pasa en el pack. Con el pack del receptor no ocurre lo mismo: en él estamos totalmente a ciegas o calculamos las horas de uso haciendo mediciones con un tester. Para mayor tranquilidad, conviene colocar en el mismo un "chequeador" o medidor de carga contínua. Él nos permitirá tener una lectura precisa de lo que pasa con la carga en el receptor.
3.- Entre los componentes más delicados de nuestro equipo nos encontramos con el receptor, esa cajita negra chiquita que con solo caerse de nuestras manos a la mesa de trabajo (con un golpe seco) podría no funcionar más o no hacerlo como corresponde. El nivel de peligrosidad al golpearse aumenta a medida que aumenta la complejidad del equipo (por ejemplo, un receptor denominado PCM o
de conversión dual es más delicado que un FM y a su vez un FM es más delicado que un AM).
Un método para proteger el receptor es aislarlo con un globo, si se trata de una lancha o auto. Si se trata de un avión se acostumbra a colocar una bolsa de nylon (para evitar un derrame de combustible o aceite del caño de escape al circuito). En todos los casos envolveremos el receptor en goma espuma bien acolchada: con esto estaremos protegiéndolo de vibraciones que son peligrosas para el receptor.
4.- Estando con esto OK, controlemos antes de cada uso el alcance de nuestro equipo. El método más eficaz y sencillo es el siguiente: bajemos la antena del transmisor en su totalidad (sin sacarla), alejémonos unos 30 pasos del receptor y aun así el equipo debe responder a nuestras ordenes con estabilidad y sin sobresaltos en los servos. De no ser así, hay que revisar la carga de los packs (si la misma fue realizada correctamente y aún no funciona se debe hacer revisar por un técnico especializado).
5.- El receptor posee una antena de cable fino, cuyo largo lo determina cada fabricante de acuerdo con la frecuencia del mismo. Nunca se debe cortar, añadir ni empalmar con alambres el cable de antena, pues estaríamos comprometiendo el alcance de nuestro equipo. Tratemos de instalarla de manera que quede lo más extendida posible: así se optimizará la calidad de recepción.
6.- Mantengamos el transmisor libre de suciedades (tierra, pasto, aceite y/o combustible, aserrín del taller, pinturas, etc.). Todos estos agentes afectan residualmente al equipo. Luego de cada jornada de uso, se puede pasar un pincel seco y limpio por todos los rincones, teniendo cuidado de no golpear ninguna llave o perilla.
7.- Si el modelo se mojó (en el caso de lanchas o autos) y el receptor no estuvo debidamente protegido como lo apuntamos anteriormente, al sacarlo rápidamente se debe apagar el receptor (off) y retirar el pack; paso seguido, con un secador de cabellos podemos aplicarle calor muy ténue al receptor, servos y pack. Cuando haya desaparecido la humedad conectaremos todo nuevamente y, si no funciona, se debe consultar a un técnico especializado (no hay que tocar o abrir los equipos pues solo se lograría agrandar la falla o imposibilitar para siempre su uso).
8.- En caso de usar pilas descartables, se deben quitar las mismas del equipo cada vez que se termina de usarlas, pues podrían sulfatarse y arruinar los contactos, ocasionando fallas inesperadas en vuelo o funcionamiento. Tampoco se deben colocar pilas de estado dudoso junto con pilas nuevas. Hay que cambiar por juego 8 nuevas para el transmisor y 4 nuevas para el receptor. Los contactos deben estar limpios y con buena presión para que las pilas no se muevan en su alojamiento, especialmente con las vibraciones de un motor.
9.- Si el equipo no va a ser utilizado por un tiempo prolongado, siempre hay que guardarlo con los packs totalmente cargados y se le debe dar una carga cada 20 o 30 días aproximadamente. Lo mejor es reciclar o descargar los packs, ya sea con un aparato específico, o bien haciéndolo funcionar un rato. Por sus componentes químicos y metálicos, las pilas Níquel-Cadmio "prefieren" estar siempre cargadas. Nunca se debe bajar o descargar por completo los packs, ya sea por descuido al dejar el equipo encendido, o conectándole una lamparita o resistencias en serie, etc. Con esto lograríamos dejar los packs en 0 v. (cero voltios) o con celdas con polaridad invertida, estropeándolo para siempre. Para esto existen los aparatos anteriormente descriptos que se encargan automáticamente de esta operación (ver revista Modelshow N° 9, página 30, 7. artículo "El Cuidado de las Baterías de Níquel Cadmio", por el Ingeniero Luis Morrone).
10.- Conviene dedicarle siempre una buena atención a nuestros equipos de radio control. Esto solo insume un poquito más de tiempo pero nos ayudará a proteger a nuestros modelos, ya sean autos, lanchas o aviones; todos ellos llevaron su tiempo de construcción, además de una inversión monetaria que debemos proteger.